Estos monjes budistas van a acabar con nosotros. Nos levantamos a las 6 de la mañana, porque vamos a participar en dos eventos. El primero es la ceremonia del sol, se reunen y entonan unos cánticos que ya nos hubiese gustado saber japonés para entender la letra…





Ahora la ceremonia del fuego. Aquí purifican con llamas unas tablillas que les entregaron en la ceremonia del sol algunos de los huéspedes (eran japoneses y jugaban en casa…)


Vale! Son las 7.30 de la mañana y tenemos las paredes del estómago que se nos quedan pegadas a la espalda. Vamos a por ese desayuno rico!!
Arroz y mejunjes de verduras con un aspecto un tanto… vamos que nos quedamos silbando.
Nos hemos acercado de nuevo al cementerio. Queríamos ver si era tan espectacular de día como de noche. Lo cierto es que resulta impresionante.







Hemos sacado unas fotos y luego hemos cogido un bus hacia nuestro nuevo destino. El mausoleo del monje budista.
Había unas estatuas a las que vimos como les arrojaban agua con unos cacitos… y como allá donde fueres haz lo que vieres…



Después de esto, nos volvemos al bus. Rentabilizando al máximo los dos días de autobús que entran con el ticket.
Vamos hacia el templo más famoso de allí. Es un portón Gigante con dos enormes estatuas custodiándola. La puerta de Daimon!




Después de esto, se acerca la hora de irnos. Aún nos esperan unas cuantas horas. Tardaremos unas 3 horas y media, casi 4 en llegar hasta Osaka. Más las 3 horas hasta llegar a Tokio, y aquí ya son las 13 horas.
El viaje ha resultado movidito, en Osaka hemos recogido las maletas grandes, que habíamos dejado en una oficina de custodia para equipaje. Ahora cargar con los maletoncios, que me da en la nariz que se pasan del peso permitido con mucho…
Cuando hemos llegado a Tokio y nos hemos encaminado al Narita Express Airport, nos hemos llevado una sorpresa. El tren no circula ya a las 21.30 hrs!!! Que no cunda el pánico, nos vamos a Narita que está cerca del aeropuerto… o eso esperamos, y mañana a primera hora nos vamos al aeropuerto a embarcar.




Después de más de una hora en el metro, desembarcamos en Narita. Vamos cargados hasta las patas y estamos en medio de vete a saber donde, sin alojamiento y con los bolsillos secos de pasta como un bacalao de ultramarinos. Madre mía la aventura que estamos viviendo.
Vamos a ver que puede haber abierto por aquí cerca, porque la verdad es que desde el metro, vimos un 7 eleven cerca de la estación.
Falsa alarma!! Cruzamos la calle, doblamos la esquina y vemos un Mc Donalds con el letrero de 24hrs abierto. Habrá que bendecir al gran Ronald McDonalds.
Pues aquí estamos, en un McDonalds pasando la noche.


Son las 2 de la mañana, llevamos sin pasar por el agua más de 24hrs y estamos a la espera de que abran el metro para coger el de las 6.19 am que nos llevará al aeropuerto. Mientras actualizo el Blog, han entrado dos tipos trajeados al McDonalds y uno de ellos llevaba un tatuaje que se le salía por el cuello de la camisa… tenían pinta de Yacuzza.
Espero que podamos dormir algo en el avión, porque esta noche de dormir más bien poquito… menos mal que en Mc Donalds hay free refill del café y dentro de 2 hrs empiezan a servir desayunos.
En cuanto llegue a España, voy a escribir una carta a Ronald para agradecerle los horarios de sus chicos en Japón, y el habernos sacado de empachos de Sushi en un par de ocasiones.
Aquí os dejamos alguna foto más:














